domingo, 14 de junio de 2015

FATAY (empanadas árabes)

Esta receta es muy importante en mi familia. Es uno de los legados (porque son muchos)  del gran hombre que comenzó nuestra historia: El abuelo Coco.


Hoy es un día muy especial, ya que el catorce de Junio, pero en distintos años, nacieron mi abuelo, Máximo, al que llamamos "Coco" y  su primer nieto, mi primo  Hernán, una persona central en nuestra familia. Y aunque ellos hoy no estén con nosotros festejando sus cumpleaños, siempre son festejados en el recuerdo de mi familia,y en cada reunión y con cada Fatay se hacen presentes más presentes. Por eso, hoy, en homenaje a ellos, eligí compartir esta  receta. Les presento,  los "Fatay del abuelo Coco", versión Ludmila (con aportes Lorenísticos)


Mi mamá, mi hermana y yo somos quienes continúan haciéndolos, y en los preparativos de cada reunión  suena el clamor familiar pidiendo por ellos.. 

Ahora si, la próxima vez que nos reunamos... Ya están todos listos para sorprenderme con sus Fatay!

Ingredientes:                                                                                                        Gracias Lore por la foto!!! 
Para la masa:

1 1/2 kg. de harina (uno para la masa, y medio para amasar)
1 cuadradito de 50 gr. de levadura
1cda. de azúcar
sal
Agua, cantidad necesaria

Para el Relleno

1 kg. de Carne Picada, o molida, como quieras llamarle, pero de buena calidad por favor.
O si sos vegano/a o vegetariano/a, podés usar la misma cantidad de soja texturizada hidratada en reemplazo de la carne (si no la conocés preguntá en tu dietética de siempre, ellos seguro te van a ayudar)
1kg. de Cebolla blanca
750  g. de tomates peritas o redondos, lindos, coloraditos,
250 gr de puré de tomates o tomate triturado (que sea de excelente calidad, el sabor es fundamental)                              
Un ramo importante de perejil, hermoso, imaginate uno que podría usarse como ramo de casamiento
Sal, Comino y pimienta blanca, a gusto, pero procurá que se sienta un poco el sabor a comino, es un ingrediente clave.
Opcionales para el relleno: Un toque de pimentón ahumado es muy delicioso y también unas hojas de menta picadas. A algunos les gusta ponerles limón, otros le agregan aceite de oliva, eso va en gustos

Para llevar a la mesa, aderezos:

Una vez que están listos tienen un agujerito en el medio, ahí yo le pongo un poquito de aceite de oliva, otros le ponen limón, o nada, así como salen van desapareciendo de la cocina.
Van muy bien con la pasta de berenjenas y la de garbanzos esas que expliqué ayer (Ayer la usamos como uno de los posibles rellenos para los canapés)

Preparación
Esta receta es ideal para cocinar en familia porque tiene muchos pasos, requiere dedicación y es muy divertida.


Primero hacé el relleno para que esté listo y concentrados los sabores una vez que termines la masa. Cada ingrediente tiene su proceso, así que distribuí las tareas, si es posible que cada uno agarre un ingrediente y lo trabaje hasta que todos estén listos para empezar a armar,

1- PEREJIL: Lavá bien el perejil y sacalelos tallos, que queden las hojas los más libres de palitos posible. (paciencia, si hay alguien dando vueltas "como bola sin manija" y no sabe qué hacer, ahí tiene su tarea asignada). Una vez lavado, picalo finamente, si querés usando una procesadora.

2- LA CARNE (animal o vegetal): Condimentar con sal (poquita, después se agrega más), comino, pimienta, el puré o tomate triturado, el perejil y si elijiste algún opcional, también (pimentón, menta, aceite de oliva, limón). Reservar en la heladera tapado hasta que estén los otros ingredientes para agregarlos.

2. EL TOMATE: Poné a calentar una olla con agua. En ella vas a poner los tomates. Cuando el agua esté bien caliente la piel de los tomates se va a empezar a ver cómo si se quisiera desprender. Ahí sacalos sobre un colador y una vez que los puedas tocar, pelalos con las manos y ayuda de un cuchillito chico si hace falta. Lo del agua es simplemente para facilitar la tarea de pelar los tomates. Una vez pelados, cortalos en cubitos pequeños y agregalos a la carne.

3- CEBOLLAS: Mientras que los tomates están en el agua podés empezar a pelar las cebollas, una vez peladas las vas a cortar en cubitos lo más chiquito que puedas y las vas a ir poniendo en un colador. Agregales sal, un poco más de lo común, y empezá a amasar la cebolla, apretándola para que caiga todo ese líquido (poné el colador sobre la pileta). Apretala fuerte y sacale todo el jugo que puedas,  Se va aponer blanda y clarita, se van a desarmar bastante los cuadritos y así, es como se agrega a la carne.
De esta forma la cebolla queda casi cocida con la sal, y le sacamos ese jugo que hes lo que a algunas personas les resulta indigesto. Recordá la sal que agregaste en la cebolla, más la de la carne a la hora de finalizar el salado de la preparación.
 Este relleno con la carne (ya sea vegetal o animal), los condimentos, el perejil, el tomate y la cebolla, se mezcla bien, se corrige el condimento y listo, se reserva para cuando la masa esté lista. Es bueno hacerlo el día anterior, se concentran más los sabores, sólo recordá taparlo bien para evitar la contaminación de olores en la heladera.

Una cosa, chan, chan, chan,!!!! acordate que este relleno está crudo, eso es importante al momento de probarlo para corregir el sabor. Hay opciones, una es que, si la carne es de muy segura procedencia alguien de la familia que no tenga problemas con eso sea el encargado de probarlo, en la mía no pasa nada porque ya es una costumbre, pero en la tuya, tal vez haya que encontrar quien es la persona indicada. Otra opción es basarse en el aroma para sentir que tan concentrado está, principalemnte nos interesa un leve perfume de comino sin exagerar, y con la sal y el resto de condimentos, con ser criterioso es más que suficiente. Una ultima opción es tocar con un dedo el relleno y usar el sabor del juguito como referencia, también funciona, siempre acompañado de lo criterioso.


Manos a la Masa!
1- Poné en un boul mediano 1 cda. de azucar, dos de harina, el cuadradito de levadura y 3/4 taza de agua tibia. Disolvé bien la levadura mezclando. Tapá con una bolsa o film y dejalo reposar unos minutos en un lugar tibio hasta que se forme una espuma.

2- Sobre una mesada de madera o una tabla de madera grande (la mesada fría le hace mal a las masas de levadura, por eso mi abuelo siempre insistía con la madera para amasar) formar una corona con 1 kg. de harina, espolvorear con sal los bordes externos y verter en el medio la espuma de levadura. Comenzar a unir la harina y la espuma para formar una masa, agregando el agua tibia que se haga necesaria para ello. Una vez formada una masa firme pero suave dejar descansar por media hora, tapada con film y con un repasador en ese lugar tibio del que hablamos.

3- Pasada la media hora, la masa habrá leudado y ahora está mucho más grande. Desprender porciones para formar de a uno, alrrededor de 32 bollitos del tamaño de bolas de golf.

4- Dejar leudar los bollitos otra media hora, sobre la tabla o mesada de madera, tapados con repasadores o con un mantel limpio.

5- Cuando hayan levado los bollitos se sienten suaves y esponjosos, agarrar cada uno sobre una mesada con harina espolvoreada, rociar un poco de harina sobre el bollito también, darle forma de círculo aplastándolo suavemente con las manos y terminar de formar el redondel  con un palo de amasar. Tienen que quedar del tamaño y espesor de una taza de té (imaginate como una tapa de empanada común, pero más gordita y grande)

Armado

Cada una de estos "discos" de masa se cubren con una capa de relleno, aproximadamente del mismo espesor que la masa, dejando 1/2 cm sin cubrir en los bordes. Ahora hay que formar un triángulo con un agujetito en el medio con cada disco con su relleno. Para eso, llevá hacia el centro los laterales de la masa, pero de forma diagonal, para hacer la forma triangular, y por último, llevá hacia el centro el extremo inferior del redondel, cerrando el triángulo y dejando el huequito en el centro por dónde va a entrar el calor que cocina bien el relleno. Sería algo así: 




(Fe de erratas: las flechas deberían ser diagonales, pero el Paint no tiene, usté comprenderá)


Acomodar con las puntas de arriba hacia el centro, en fuentes redondas (pizeras) un poquito aceitadas, y llevar a horno bien caliente hasta que estén levemente doraditas (ni crudas ni muy doradas). Al ir sacándolas podés reservarlas sobre una tabla redonda de madera o una fuente sobre la cocina para que conserven el calor hasta la hora de llevarlas a la mesa, como son grandes, van saliendo de a poco y una vez que salen... ¡desaparecen!! Por supuesto, es muy bueno cortar en pedacitos los primeros para ir probando "si están bien de sabor"... como dice mi papá (una vez que "probó" unos cinco por si acaso). Después de esos permitidos, reservá el resto y cuando sea el momento,  llévenlos a la mesa para compartir, disfrutar y aplaudirse entre todos los que participaron de esta hermosa tarea. 

Bebidas sugeridas: Té frío con menta, limonada, vino tinto.


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